En el mundo no sólo hay una epidemia de VIH sino también de odio (AIDS 2014)

condon contra la violenciaLos hombres que practican sexo con otros hombres (HSH), las personas transexuales y otros grupos vulnerables se enfrentan a una epidemia de odio, además de la de VIH, según contó en AIDS 2014 el activista filipino Laurindo García.

En su intervención señaló que, desde la última Conferencia Internacional del Sida, celebrada hacía dos años, la situación de los derechos humanos de estos grupos realmente había empeorado.

En Uganda y Nigeria se han aprobado unas leyes muy duras contra la homosexualidad y los niveles de violencia dirigidos a los grupos vulnerables han aumentado.

Se niega el acceso a los servicios básicos de prevención del VIH a los hombres que practican sexo con otros hombres, así como a otros grupos en situación de vulnerabilidad. Esto significa que probablemente no podrán beneficiarse de importantes tecnologías preventivas como la profilaxis preexposición (PPrE) o el uso del tratamiento como prevención.

“En 81 países de todo el mundo, la idea de una intervención sanitaria dirigida a las personas transexuales, gais y otros HSH consiste en golpearnos o meternos en la cárcel”, afirma García.

Con sarcasmo sugirió una nueva agenda de investigación de la Sociedad Internacional del SIDA:

 - "Una vacuna contra la intolerancia" que podría ser dispensada a todos los políticos, burócratas o líderes religioso en su primer día de trabajo.
-  "Un condón que nos pueda proteger de la violencia ... lo admito, puede ser que sea un poco torpe y vacilante caminar metido dentro de el, pero eso es mucho mejor que recibir una paliza."
- "Profilaxis post- exposición al odio", que permita a la gente automedicarse después de la exposición al lenguaje de odio, homofobico y transfóbico, ya sea de los fundamentalistas religiosos, Fox News o de la familia.

Dejando a un lado estas "sueños absurdos", dijo que había pasos que los profesionales de la salud y líderes de la comunidad pueden tomar ahora - para proteger a las personas frente a la violencia, para garantizar el acceso a la salud y el tratamiento, para hacer espacios más inclusivos y para apelar a más empatía de todo el mundo.

García también sugirió que entre los principios fundamentales de los activistas en salud se deberían incluir la posibilidad de elección, la reducción de daños y el placer y que en dichos principios tiene que existir un reconocimiento de la importancia del amor, el placer y el deseo.

Fuente: AIDS2014

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